Minia Biabiany

Durante los años setenta y noventa, se usó la clordecona como pesticida en las plantaciones de Guadalupe y Martinica, pese a conocer su alta toxicidad. Las consecuencias de esta crisis sanitaria y ecológica en la tierra y el agua son aún vigentes y forman parte de la memoria colonial de las islas. La artista guadalupana Minia Biabiany aborda la violencia histórica que se ha transmitido durante generaciones y la posibilidad de una escucha del territorio. Además, explora las historias de la isla en relación con la contaminación, los linajes y los saberes ancestrales en tanto formas de conocimiento.